Ese momento en el que tenés que elegir entre estar con un amigo o hacer lo que Dios te manda a hacer… lo viví. Yo elegí seguir a Jesús y, en el proceso de cambio, tuve que dejar de seguir a esos amigos que no formarían parte de esa nueva etapa de mi vida. Muchas veces me sentí rara… muchas veces pensé si estaba bien elegir…

Te cuento que pude entender a Jesús ese día cuando se entera que su amigo Lázaro está muy enfermo… sin embargo, Él no hizo lo que haríamos todos. No fue a verlo en cuanto se enteró, ¡tardó casi 3 días! Y al llegar, Lázaro ya estaba muerto… Dejame contarte que tanto Lázaro como sus hermanas Marta y María, formaban parte del entorno cercano de Jesús, mas no eran “compañeros de ministerio”. No estaban trabajando con él como sus discípulos…

Pienso en cómo sería su relación y creo que compartían con él charlas, cenas, diversión… no puedo dejar de pensar que Jesús prácticamente tenía mi edad cuando comenzó su trabajo… entonces pienso en aquello que me gusta hacer, por ejemplo, en cómo me divierto sin tecnología… Y entiendo que para Jesús probablemente ellos eran su descanso luego del día de trabajo duro.
Quizás sabrían mucho de Él… Quizás lo sabían todo… entonces cuando llega luego de 3 días, ¿cómo no reaccionar como una de sus hermanas reclamando su ausencia? Ella conoce a Jesús y sabe que si él hubiese estado ahí, Lázaro no hubiese muerto… Puedo sentir su dolor de hermana, pero más me conmueve el momento en que Jesús lloró… muchas veces escuché esto, pero hoy puedo entender por qué lloró, desde mi punto de vista… es que tal vez en el corazón de Jesús había una ambigüedad de sentimientos y pensamientos. Por un lado, la hermandad con Lázaro, Marta y María, los recuerdos que vienen a su mente disfrutando su amistad y, por otro lado, a un Jesús pensando en que estaba cumpliendo con lo mandado por Dios. Él hacía la voluntad de su Padre y a esto se aferraba, y a pesar de que él sabía cuál sería el resultado de esta situación, en algún segundo su carne le dolió…

Quiero decirte, amigo, que Jesús entiende cada una de las decisiones difíciles que a veces debés tomar. Jesús entiende cuando alguna vez tuviste que elegir entre tener determinadas amistades o cumplir con el ministerio que Dios te da… pero, ¡tranquilo! ¡todo está bajo control! Ya Dios tiene el final feliz para tu historia.

 

carla.maldonado@sdrlive.com.ar

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