Una vez alguien me dijo: “Una relación te sirve de ancla o de locomotora”. Me shockeó. Quizás no tanto en el instante que me lo dijo, sino después. Pasaban los días y me comía la cabeza cada vez más.

En esa relación que tuve hace unos años, pude ver que la segunda función “locomotora” no estaba cumpliéndose y es más, veía cómo, problema tras problema, no podíamos alcanzar acuerdos. Era un retraso constante… me daba cuenta de que recaíamos en discusiones que ya habíamos tenido e íbamos para lados diferentes. Hoy considero que habernos distanciado fue, sin duda, la mejor decisión que pudimos tomar, pero no quiero detenerme en eso.

Si estás por comenzar un noviazgo o llevás un tiempo de novio, esa pregunta quizás te pueda ayudar como a mí.

Qué importante que es estar DE ACUERDO. ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? Definitivamente no. La conformidad y armonía entre las visiones de ambos es indispensable para establecer las bases para un futuro encaminado con un propósito.

Entiendo que hay otra parte fundamental que incide directamente en que una relación perdure y sea firme, y es que Dios tome el completo control de la misma. Simplemente hay que pedírselo siempre y buscar el justo consejo.

Y ahí sí. Una vez plantadas las bases hay que encararle a lo que sea porque con una misma perspectiva todo se hace mucho más sencillo. De repente se empieza a ajustar todo conforme a lo que Dios y ambos quieren y los problemas se logran resolver rápidamente, porque éstos no logran tapar la visión. Al contrario, la visión se hace enorme y el problema insignificante.

Seamos capaces de analizar si la visión del otro concuerda con la nuestra. Logremos acuerdos. Seamos capaces de ser objetivos y tomar las decisiones correctas antes de que sea tarde. Seamos locomotoras, soltemos las anclas.

Guido Orsatti
guido.orsatti@sdrlive.com.ar

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